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Antes de Morir / Pequeños Asesinatos
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Pequeños asesinatos (como fue bautizada durante su estreno en México) o Antes de morir, como se denomina ahora a la versión en formato DVD a la titulada originalmente Targets, es una película llena de interés y hallazgos, con varios homenajes a cineastas, films y géneros, todo ello desarrollado con gran frescura y un ágil sentido del ritmo narrativo. En su presentación como cineasta, Peter Bogdanovich desarrolla un par de historias paralelas que tendrán su explosivo punto de convergencia cuando un francotirador, tras asesinar a su esposa y familia, abre nutrido fuego primero contra quienes circulan en una carretera estatal californiana sin deberla ni temerla y luego eligiendo como blancos ocasionales de sus disparos a los asistentes a la película que proyecta el autocinema Reseda (como se sabe, “target” refiere, en inglés, a los blancos utilizados en la práctica deportiva del tiro). Aquí, más allá del suspense o drama de la película “de susto” que observan los infortunados, el horror deriva de que la pantalla misma, vía el desquiciado con su armamento de alta eficacia, se vuelve siniestramente interactiva en su contra: a balazo limpio, ni más ni menos. Paradójicamente, la función en que esto ocurre es en la que anuncia su retiro el veterano actor de películas de terror Boris Karloff (en su papel, sólo que aquí llamado Byron Orlok)...
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Mamma Roma (Anna Magnani) es una mujer de la vida alegre (¿por qué se dirá así, si casi nunca lo es?) que ha resuelto cambiar de giro y volverse respetable en la medida de sus posibilidades (del talón provinciano opta por la verdulería capitalina en un pequeño tianguis), luego de que logra liberarse del cinturita –Carmine, interpretado muy en su papel por Franco Citti- que la regentea en una población rural de la Italia de la post-guerra. Para ello, asentando sus reales en un pequeño departamento ubicado en un suburbio lumpen de la capital italiana junto con su hijo Ettore (Ettore Garofolo). El propósito que persigue es hacer de su hijo una persona de bien, para lo cual se esforzará hasta lo indecible … sin embargo, nuestro destino y el de quienes más amamos, no siempre se encuentra en nuestras manos, por más que nos empeñemos en ello (y si no –como siempre- habrá que preguntarles a los griegos: ¿por qué? Sólo el Olimpo sabe …)...
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El hombre del brazo de oro es una película de poliédrico interés que despliega sus centros gravitacionales en torno a la capacidad de abyección a que puede conducir a los individuos la adicción por drogas fuertes de distinta índole (desde la heroína hasta el alcohol, desde la obsesión por los juegos de azar con apuesta de por medio hasta la dependencia amoroso-emocional llevada a sus extremos … en este marco, la verdad, ni pintan quienes optan por la nicotina); también boceta el intenso –aunque acre- sabor de la victoria personal cuando se ha logrado superar la dependencia compulsiva, pudiéndose desdeñar con entereza la oferta del conecte o de quien lo busca encadenar nuevamente a su yunta logrando conducirse sin ataduras perniciosas y caminar con la frente muy en alto...
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No Matarás / Breve Pelicula Sobre un Asesinato
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En Estados alterados (Altered States, 1980) del británico Ken Russell, a partir de la espléndida novela de Paddy Chayefski (también responsable del guión original para cine de Network, poder que mata de Sidney Lumet, 1976), se plantea la coexistencia de los diferentes estadios evolutivos de la especie humana en una suerte de memoria genética. De esta suerte, habitan el mismo cuerpo un hombre o mujer digamos que >, “léidos y escrebidos”, vamos, con el antropoide de los orígenes, cuyos instintos primitivos estaban exaltadamente despiertos en pos de la supervivencia y del establecimiento de dominio. La civilidad y la educación son asuntos que sólo vendrían muy lentamente con el curso de los siglos, de los milenios y de no pocas afrentas...
No Amarás / Breve Película Sobre El Amor
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Sinopsis: Este film prefigura ya la famosa trilogía de Kieslowski (Rojo, Blanco y Azul) en al menos dos de sus ejes: la vinculación de sus personajes centrales (una polaca –Veronika- y otra francesa, Véronique) que, de algún modo, lo reflejan a él mismo: polaco de alma, con un aire francés en su estilo. El otro eje: la fascinación de ambas mujeres por la música, elemento que las vinculará en vida y muerte, dolor y culminación.
En la contraportada del estuche del DVD se apunta: “¿Qué hay en un nombre? ¿Cómo podemos estar definidos por él, más allá de quiénes somos realmente? ¿Es nuestro nombre el que nos proporciona aliento, personalidad, experiencia, pasado, porvenir y vida? Verónique vive en París, Verónica en Varsovia. Son dos mujeres que nunca se han conocido ... pero con algo que las unirá por siempre”.
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Sinopsis: Notable creación de Paul Leduc que muestra la vida de Frida Kahlo, la pintora mexicana más reconocida en el mundo. Ofelia Medina encarna espléndida a Frida, cuyos padecimientos y angustias quedaron atrapados en sus célebres trazos y pinceladas.
A través de los ojos de la célebre artista, se conoce su relación con Diego Rivera, el célebre muralista mexicano (Juan José Gurrola) y el mismísimo León Trotsky (Max Kerlow), durante su exilio en México tras la persecución stalinista, así como la vida artística, intelectual y de lucha social en el México de la década de los cuarenta. Una de las mejores realizaciones de Leduc, al servicio de una de las más esplendentes creadoras de la plástica mexicana y universal.
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Sinopsis: Obra mayor, de tintes epopéyicos, dirigida por Andrzej Wajda, el cineasta polaco más importante y consistente de todos los tiempos, maestro de generaciones de directores en la Escuela de Cine de Lodz y autor, entre varias decenas de films, de La tierra de la gran promesa, realizada en 1975 y nominada al Oscar a la Mejor Película Extranjera. La película sitúa su acción en la época de La Revolución Industrial Polaca, en particular en la ciudad de Lodz y centra su anecdotario en la audaz aventura de tres jóvenes que harán todo por lograr ser empresarios ... como en los chistes: uno polaco, otro alemán y otro judío. El retrato de cada uno es excelente: muestra las tendencias diríase que “naturales” del judío hacia la riqueza; el del alemán, calculador y ambicioso; y en el caso del polaco, quien acaba por llevar todo al voladero, merced a su vida bohemia y libertina, llegando al límite mismo de ordenar acciones brutales en contra de obreros connacionales que trabajan en su fábrica.
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Sinopsis: Merecedora en 1981 de los Oscar a Mejor Actor (Henry Fonda), Mejor Actriz (Katharine Hepburn) y a Mejor Adaptación Cinematográfica (Ernest Thompson), Los años dorados, película financiada y producida por Jane Fonda, se constituye en la oportunidad de brindar un homenaje en vida con su padre –con el que coactúa en el film-, quien se encontraba afectado ya por un avanzado cáncer. Los personajes centrales de la historia son el Profesor Thayer (Henry Fonda), su esposa Ethel (Katharine Hepburn), Chelsea (Jane Fonda) y Johnny, el hijo de esta última.
Con la velada intención de mostrar a Henry Fonda en un film en que apareciese, en lo posible, como el ser humano que era en la vida real de ese entonces, la trama no desarrolla situaciones muy fuera de lo común: retirado recientemente de sus labores académicas, el Profesor Thayer vuelve al sitio donde su niñez y juventud tuvieron lugar, en compañía de su esposa: un bello paraje americano llamado Laguna Dorada. Billy Williams, fotógrafo de la película, con maestría, creatividad y buen gusto retrata en sus ángulos más ensoñadores el lugar, particularmente aquellos en que la laguna y el paisaje iluminado por un sol de tonos incendiados son los protagonistas. Esta lograda labor se complementa con la sugestiva partitura creada ex profeso por Dave Grusin.
Los rostros, las circunstancias, las inquietudes reveladas, los modos de oponer y solucionar los pequeños y grandes problemas que se suscitan en una vida más que cotidiana, son los que se exploran de modo más insistente en la película de Mark Rydell. Sin embargo, la sobresaliente caracterización que hace Henry Fonda de su personaje, invita al tránsito de umbrales que no son frecuentemente recorridos por el cine comercial: la vejez, lo necesario de prepararse no sólo para aceptarla como tal sino para disfrutarla ... y, en última instancia, lo útil y sano de entender a la muerte como la lógica y climática resultante de una existencia suficientemente bien vivida.
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Sinopsis: Obra de largo aliento y extraordinarios méritos consagrada a la descripción de cómo fue configurándose como sociedad y potencia mundial Estados Unidos, a través de la trayectoria convergente de un grupo de amigos neoyorquinos que se conocen desde la infancia y cuyos vínculos se mantendrán hasta su avanzada madurez. Hacen carrera y fortuna durante la llamada Ley Seca y aprenden el oficio de hacerse de recursos, poder e influencias por la buena o por la mala.
Sergio Leone, su realizador, esperó largos 16 años para poder dirigirla, pues los productores no creían en su potencial éxito ... pero luego de estrenarse, el reconocimiento mundial hacia este trabajo non se produjo de inmediato. Robert De Niro despliega una de las mejores actuaciones de su carrera, en tanto Ennio Morricone vuelve a crear una banda sonora memorable y magnífica. Con Érase una vez en América, Sergio Leone culmina su segunda trilogía, antecedida por Érase una vez en el Oeste y Érase una vez la Revolución, por lo que se permite descansar en paz, con la satisfacción del deber cumplido, cinco años después. Epopéyica, formidable, muy humana es una de las obras mayores en la historia toda del cine.
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Sinopsis: Partiendo de la base de que el vampiro es el héroe trágico por excelencia en el dominio del horror fantástico, de algún modo el más cercano a nosotros (en tanto acusado universalmente de monstruosidad, cuando no hace sino seguir la inclinación de su naturaleza). Despreciado, perseguido, condenado a la soledad, nunca ha pretendido ser un monstruo: las instituciones respectivas son las que lo han calificado como tal. Él sólo es un reflejo. Por ende, el conde Von Krolock y su runfla de moronguientos seguidores sólo son reflejos sin vida verdadera, a los que su instinto lleva a tratar de aferrarse desesperadamente a un mundo que los rechaza. Desde aquí se propulsa la tesis desmitificadora-reforzadora gobernante en La Danza de los Vampiros.
Así, el Profesor Abronsius (Jack MacGowran, en una caracterización tipo Einstein) y su ayudante Alfred (Roman Polanski), se enfrentan a “las fuerzas del mal” en pleno. Pero este “mal” es exhibido desde la perspectiva de lo simpático y rompiendo varias de las convenciones caras al género, con lo que Polanski pone en juego uno de los acentos distintivos de varias de las películas constitutivas de su obra hasta la fecha: el mal, en tanto que tal, acabará derrotando al bien, hecho por demás señalado con la escena final, en que quienes vinieron a combatirlo, lo esparcerán por el mundo, convirtiéndose en sus aliados involuntarios.